Las tendencias sociales influyen en la paleta que vestimos: este verano resurgen los tonos cálidos, plenos y metalizados para dar luz y energía a los percheros y dejar atrás los tiempos de encierro

Las faldas amplias, la cintura ceñida y la silueta tan femenina revolucionaron el estilo de vestir de posguerra. Fue Christian Dior quien se atrevió a revivir a la moda después de la Segunda Guerra Mundial y, luego de tiempos de pobreza y desabastecimiento, llegó a usar más de dos metros de tela para confeccionar un solo vestido. Comenzaba un nuevo mundo y un nuevo estilo: el New Look estaba de estreno en la alta costura parisina. Y claro que fue recibido con elogios, y también con protestas. Pero los cambios ya eran un hecho.

No es casual que un estilo causara tanta revolución. No se trataba solo de una prenda, ni de tendencias, sino de procesos sociológicos más complejos. Luego de momentos críticos, suele haber una necesidad de revancha de la vida, y esto también se refleja en el arte del vestir.

El New Look propuesto por Christian Dior en 1947
El New Look propuesto por Christian Dior en 1947

“Desde la sociología de la moda hay una cierta regularidad o patrones de comportamiento que se expresan en el vestir que tiene que ver con puntos de fractura –explica la doctora Laura Zambrini, socióloga, profesora titular de Sociología en la Carrera de Diseño de Indumentaria y Textil de la FADU/ UBA–. Cuando la sociedad suele atravesar momentos muy traumáticos, de mucho dolor, de angustia, como pueden ser guerras, recesiones económicas muy impactantes o como es el caso de esta pandemia, el periodo que le sigue, cuando ya se está saliendo de esos momentos tan terribles, atravesados por penurias económicas, por muertes, hay un mecanismo sociológico que intenta compensar esos hechos traumáticos”.

Proenza Schouler, en Nueva York
Proenza Schouler, en Nueva Yorkarchivo

Aunque la pandemia aún está latente, la moda internacional ya presentó colecciones donde predominan los colores, lo mismo que sucede en los percheros de primavera-verano locales. La calidez del rosa, la energía del fucsia, los brillos (metalizados y paillettes), el verde empolvado, los tonos pasteles y otros más intensos, como el rojo, amarillo y naranja están en su esplendor.

Como explicaba Guillermo Oliveto, fundador y CEO de Consultora W, a LA NACION revista, para la indumentaria es clave volver a la vida, es la revancha. Y así se plantea un retorno a una indumentaria con luz, sensualidad, vida y hasta color, agregaba Sil Almada, directora Laboratorio de Tendencias Almatrends.

De acuerdo con la psicología del color, después de una época de crisis siempre se necesita pasar de la oscuridad a la luz. “Venimos de un invierno con colores neutros, negro, blanco, marrón, gris, los colores correctos, que no despiertan muchas sensaciones –dice Sandra Artusa-Bucchi, consultora de imagen y estilo personal, especialista en colorimetría–. Empezamos a buscar para este verano colores un poco más vibrantes, que nos llenen de vida. Necesitamos volver a vivir, sentir energías distintas, entonces nos vamos acercando a los colores”.

Los metalizados de Tom Ford
Los metalizados de Tom Fordarchivo

Y cada color de los percheros veraniegos tiene una correlación: “Cada uno tiene una energía diferente, son luz, y la luz es energía. Comunican, influyen en las emociones; algunos nos aceleran el ritmo cardíaco, dan sensación de cercanía, de calidez, de calma; otros nos provocan más ansiedad o hambre; nos hacen ver más rígidos o más dulces, nos ayudan a concentrarnos, nos equilibran o todo lo contrarios”, agrega. ¿Qué significan los colores de esta temporada?

  • ROSA: energía amorosa y maternal, compasiva, es el color de amor incondicional, es reflexivo, cuidadoso; es íntimo, pero no como el rojo. Positivo. inspira calidez, da sensación de que todo está bien. Generalmente queda bien a todos, hombres y mujeres. Es la ternuna y el amor por la familia. A tenerlo cerca de la cara nos beneficia porque nos ilumina, nos endulza, hace que los rasgos se suavicen.
  • FUCSIA: es el color para ser protagonistas, con demasiadas notas positivas y alegres, por eso Artusa-Bucchi no lo sugiere para entrevistas de trabajo o situaciones de reserva.
  • ROJO, VERDE Y AZUL van bien en todas las paletas. El rojo es determinante, dominante, es vitalidad, fuego. “Te lleva para adelante, te empuja, te ayuda a lograr lo que querés, ayuda a tomar decisiones rápidas, acelera los latidos del corazón, la sexualidad, talento, energía, coraje. Es irresistible, como los labios rojos, donde va la mirada”, agrega.
  • NARANJA: suele asociarse con la juventud pero, para Artusa-Bucchi, no debe limitarse a la gente joven: “Es optimismo, te hace sentir rejuvenecida. Es el color de la comunicación, ideal cuando estamos pasando momentos difíciles porque nos llena de energía, de creatividad, nos libera de las limitaciones. Ayuda a la gente tímida, nos muestra más desinhibidos porque genera necesidad de hablar, de romper estructuras. Es el único color que nunca se camufla con la naturaleza, pero no te muestra muy responsable”.
  • EMPOLVADOS: son la versión más calma del color, dan una sensación de tranquilidad, de sosiego.
  • EL LILA SE INCORPORA CON EL LIMA. Es una combinación fresca, vital, con la energía amorosa del rosa. El lima es verde y amarillo: salud y vitalidad. La tranquilidad de lila y lo chispeante del lima
  • DORADO: representa el Sol, es el éxito, entusiasmo, poder. Da la sensación de protagonismo, de vivacidad, atrae todas las miradas-
  • PLATA: es la Luna, lo femenino, emocional. No es tan protagónico, está asociado con la nobleza. Es más fresco, más limpio.
Tonos pasteles y amarillo, en un diseño de Moschino
Tonos pasteles y amarillo, en un diseño de Moschinoarchivo

Los colores tienen un significado propio pero también depende de cómo los lleves y lo que transmitas. Además, algunos no van con los colores naturales de la persona, esto se determina con un estudio de colorimetría”, agrega la especialista.

¿Quién determina los colores cada temporada? “A priori se piensa que se usa tal o cual color por una decisión arbitraria, de un grupo empresarial o del sector de la industria de la moda. Si bien hay empresas que se dedican a consolidar esta idea, en realidad lo que hacen es estudiar las tendencias sociales”, dice Zambrini. Hay una relación directa entre la sociología de la moda y poder pensar los colores desde el punto de vista de las tendencias.

Y agrega: “Pareciera que es simplemente un fenómeno de marketing. Si bien tiene un gran componente de marketing, porque se pondrán estas tendencias al servicio del marketing para orientar a la industria, en realidad lo que está detrás, y es mucho más complejo, son los cambios sociológicos que posibilitan y se expresan en la elección de los colores. Estos procesos más complejos hacen que la sociedad, en determinado momento histórico, se identifique, acepte y se apropie de alguna paleta. No es simplemente un fenómeno estético”.

Y sobre la necesidad de una moda más lúdica que surge en contraposición a las formas de vestir asociadas a situaciones de dolor, la socióloga y docente recuerda otros hitos históricos. Como luego de la Primera Guerra Mundial, cuando la moda se volvió tan creativa con las flappers, aquellas mujeres que bailaban Charleston con sus faldas cortas, los brillos, las lentejuelas y los flecos. O cuando, después de la Guerra de Vietnam, surgió la moda hippie, colorida, estampada y creativa.

“Volviendo al presente es de esperar, porque tiene su correlato histórico y su lógica –agrega Zambrini–, que tratando de dejar atrás ese 2020 tan traumático, y los tiempos de encierro, y ya mirando al 2022, se impongan estos colores más asociados a la vida”.

¿De qué color vas a vestirte hoy?

Mariangeles Lopez Salon

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