El gobernador electo de Santa Cruz de la Sierra repudió la detención de la expresidenta Áñez y advirtió al gobierno que cese la “persecución política”

El abogado y empresario Luis Fernando Camacho, de 42 años, se hizo conocido a fines de 2019, cuando al frente del Comité Cívico de Santa Cruz de la Sierra -una organización multisectorial ciudadana-, organizó masivas marchas durante 21 días para denunciar fraude en los polémicos comicios que dieron ese año la victoria a Evo Morales.

Hoy, como ferviente creyente, Camacho relaciona directamente su gesto de llevar una Biblia y colocarla en el suelo del viejo palacio presidencial de La Paz, con que fue ese mismo 10 de noviembre el día en que Evo presentó su renuncia. “Si eso no es un milagro, dígame qué es”, dijo el líder santacruceño en una entrevista telefónica con LA NACION.

Camacho se arrodilla frente a la Biblia en el Palacio de Gobierno
Camacho se arrodilla frente a la Biblia en el Palacio de GobiernoTwitter

Ahora, Camacho es uno de los investigados por la denuncia de “sedición y terrorismo” en el caso llamado “golpe de Estado”, que llevó a prisión a la expresidenta Jeanine Áñez. Pero en las elecciones regionales de hace dos semanas fue elegido gobernador de Santa Cruz de la Sierra, el departamento más rico de Bolivia, con el 55% de los votos. Y, si no hay una orden de detención en su contra antes de su asunción el 3 de mayo, luego gozará de inmunidad durante su mandato.

Junto a los líderes de otros poderosos comités cívicos de Bolivia, Camacho inició una serie de acciones, y marchas masivas en varias ciudades para lograr la liberación de Áñez y de otros exfuncionarios presos. En diálogo con LA NACION, advirtió: “Un solo preso más, y paramos Bolivia”.

-¿Por qué sostienen que no fue un golpe de Estado la caída de Evo en 2019?

-La historia comienza en 2016 con el desconocimiento de los resultados del referéndum por el que se votó en contra de la reelección. Después, el gobierno hizo sacar un fallo al Tribunal Constitucional que decía que la reelección era un “derecho humano”. Los bolivianos fuimos entonces a la urnas en octubre de 2019 y el conteo rápido mostró que habría ballottage. Luego, sorpresivamente, hubo un corte de luz y cuando se reanudó el conteo, el gobierno dijo que había ganado en primera vuelta. Es en ese contexto que se producen nuestras movilizaciones pacíficas que desembocan en la renuncia del presidente y su salida del país. Y luego, respetando la sucesión constitucional correspondiente, asumió Áñez.

-De todas maneras, convengamos en que el hecho de que la banda presidencial se la haya colocado a Áñez el comandante de las Fuerzas Armadas, no es precisamente un traspaso constitucional…

-Desde el punto de vista legal, la “constitucionalidad” la da el respeto a los pasos fijados en la ley de acefalía, no si la banda presidencial la puso una persona u otra. En ese sentido, se respetaron rigurosamente todos los pasos legales para la sucesión. Además, le recuerdo que el Tribunal Constitucional y también el Parlamento, donde el MAS tenía 2/3 de los votos, refrendaron luego la legalidad del traspaso. Incluso en la campaña electoral, el actual presidente Luis Arce también dijo que Áñez era presidenta “constitucional”, no de facto.

-¿Y por qué el gobierno reactiva entonces ahora este caso?

-Una de las fortalezas del MAS en su momento era que tenía bajo su control varias de las nueve gobernaciones y municipios. Y tras los comicios de hace dos semanas, sólo le quedan tres gobernaciones, aseguradas. Hay cuatro que seguramente perderán en segunda vuelta, así que seis de las nueve gobernaciones de Bolivia estarán bajo control opositor, además de la mayoría de los municipios del eje central, los más grandes. Y en los últimos tiempos vimos varias señales de que cómo se resintió el liderazgo de Evo. Los propios del MAS lo echaron de varios lugares a gritos y sillazos. La expresidenta del Senado, Eva Copa, del MAS, enemistada con Evo y ahora elegida alcaldesa de El Alto se diferenció incluso de Evo diciendo: “Yo no me escondí, ni me escapé”. Por eso necesitaban hacer una demostración de fuerza.

-¿Pudo hablar con Áñez en estos días?

-Hablé con su hija como muestra de solidaridad y apoyo porque han vulnerado todos los derechos de la expresidenta, incluso el de una adecuada asistencia médica.

-¿Y qué piensan hacer ahora?

-Nos estamos moviendo en tres líneas. Primero, atender a las víctimas de la persecución política y sus familiares. Segundo, trabajar en unidad con todos los comités cívicos del país para exigir la liberación, y tercero, unir las bancadas opositoras y salir al exterior a denunciar esta avanzada antidemocrática. Cambiaron los actores, pero la frágil democracia boliviana vuelve a ser pisoteada con una arremetida del gobierno. Y están tomando un rumbo muy peligroso al perseguir a policías. Muchos agentes se están manifestando en solidaridad con sus compañeros. Por eso nosotros advertimos muy claramente: un preso más y paramos el país.

-¿Por qué cree que a usted no lo detuvieron hasta ahora?

-Porque si me detienen a mi estarían acusando por la renuncia de Evo a las movilizaciones populares que yo conducía, algo que era totalmente transparente y a la vista de todos. Además, saben que si me apresan, la gente de Santa Cruz no se va a quedar quieta. En cambio, si responsabilizan a Áñez, pueden inventar que había una confabulación secreta previa a la salida de Evo. Ella no era alguien muy conocido antes de su asunción. Por eso buscaron un objetivo más fácil, sin liderazgo fuerte.

Camacho, líder del frente más radical de la oposición en Bolivia
Camacho, líder del frente más radical de la oposición en BoliviaPágina de Facebook

-¿Cómo se imagina la convivencia con el gobierno nacional una vez que asuma como gobernador?

-Yo creo que va a ser dentro del marco de respeto. Esta cuestión de las persecuciones es un tema aparte de la gestión que hay que hacer para solucionar los problemas de la gente. De nuestra parte, vamos a respetar las competencias de cada uno, pero no habrá sumisión.

-¿Lo ve distinto a Arce respecto de Evo en cuanto a la convivencia con los opositores?

-Al principio parecía que sí, que iba a ser diferente. Recuerdo que el vicepresidente David Choquehuanca hablaba de “curar heridas del pueblo boliviano”. Pero ahora ya no dicen esas cosas. Hoy está claro que quien maneja en este momento a Arce es definitivamente Evo.

https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/luis-camacho-un-preso-mas-en-bolivia-y-paramos-el-pais-nid26032021/

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