El ensayista y escritor analizó el último acto de Alberto Fernández, donde prometió que no traicionaría a Cristina Kirchner, Máximo y Sergio Massa

Rodeado de su gabinete y en un intento por recuperar protagonismo, Alberto Fernández encabezó ayer un acto como único orador en Tecnópolis, después de varias actividades compartidas con la plana mayor del Frente de Todos tras el escándalo por el cumpleaños de Fabiola Yáñez. En un discurso estudiado para la ocasión, donde repasó sus ejes de gestión y focalizó en la estrategia de insistir en un mensaje “de futuro”, el Presidente sorprendió con definición curiosa hacia el Frente de Todos: “No voy a traicionar a Cristina (Kirchner), no voy a traicionar a Máximo (Kirchner), no voy a traicionar a (Sergio) Massa, no voy a traicionar a nadie”.

El último aliento de la campaña electoral hacia las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 12 de septiembre se produce en un contexto de insatisfacción, desencanto y discursos de campaña que agregan más confusión que claridad. En un breve intercambio telefónico con Infobae, el escritor Jorge Asís analizó que el presidente Alberto Fernández lo que está señalando, “suplicando”, es que sus socios de coalición “no lo dejen caer” y que, cualquiera sea el escenario político en diciembre, el Gobierno “se tiene que lanzar”.

– “Nunca voy a traicionar a Cristina, a Máximo, a Massa”. ¿Por qué el Presidente dijo lo que dijo en su último acto?

– La verdad es que no sé a qué viene porque no creo que nadie piense que está en condiciones de traicionar. Me parece que es otra de las continúas frases que él emite en una campaña donde es más importante lo que se dice que lo que pasa, y eso adquiere un significado para que sea portada del principal diario del país. Como nadie espera que él traicione, pienso que lo que dice es ‘no me traicionen’, ‘no me dejen caer’. El problema real que tiene el Presidente es que se “cae encima”, se cae solo y es lo suficientemente inteligente para darse cuenta. Y al darse cuenta, no toma una distancia que lo lleve a la reflexión. Y acelera: me parece que está en condiciones de seguir todos los días con estas comunicaciones. Nadie le va a decir al Presidente que no vaya a una provincia y advertirle que, si viene, es para peor. No te voy a decir cuáles son esas provincias. Pero el hombre quiere ir para hacer un gran aporte, y los tipos no quieren saber nada, nadie se lo puede decir porque es el Presidente…

El Presidente está pasando por un momento difícil. Este tema ya no es más para discutir ni para analizar, es para resolver. Si este muchacho sigue todos los días con esta gran ansiedad participativa, en una campaña donde todo es oral y lo que se discute en los medios es lo que dijo una candidata o una ministra, es casi paradójico. Que sea un tema de portada una promesa de “no traición” se puede entender como una súplica para no ser traicionado.

– ¿Por qué alguien de los socios de la coalición querría traicionarlo?

– Nadie. El problema es que no se lo toma como un problema. No tiene solución. No estamos hablando de un hombre que está transitoriamente desorientado, es un hombre que perdió totalmente la credibilidad. Su vocación por la locuacidad estremecedora es un problema político. Voy a ser muy sincero, la elección es lo menos importante. Sea cual sea el resultado electoral, y creo que no va haber sorpresas ni ‘cisne negro’, el país tiene que cambiar a partir de diciembre. Va a ser otro gobierno. Te digo algo más: no hay que relanzar el Gobierno, hay que lanzar el Gobierno. Porque fueron dos años de pretextos, con pretextos muy fuertes y contundentes como la pandemia, que es la justificación máxima de cualquier falta de actividad. Lo que tienen que hacer en estos dos años que le quedan a este gobierno de la doctora (Cristina Kirchner) que preside Alberto Fernández es lanzarse. Para lanzar hay distintos proyectos que tienen que ver con distintas alternativas. Algunos piensan en la creación de dos grandes superministerios… Esto es algo más informativo que conjetural.Alberto Fernández, ayer en un acto en Tecnópolis Alberto Fernández, ayer en un acto en Tecnópolis

– En ese eventual lanzamiento después de las elecciones, ¿Cuál sería la orientación detrás de esas alternativas de superministerios?

– Este un gobierno sostenido fundamentalmente por el Poder Legislativo, que es la alianza de La Cámpora con el Frente Renovador de Massa, con una buena relación con la Doctora, por supuesto, y Axel Kicillof. Luego cada gobernador puede cuidar su quintita. En realidad, muy poco importa lo que pasa en el resto de las provincias que tienen políticamente cosas mucho más interesantes que lo que pasa en la Capital y la Provincia de Buenos Aires.

– ¿Qué significa que sean “más interesantes” estos movimientos del interior?

– Que hay momentos apasionantes en la política del interior. En el país del falso federalismo aparentemente es de menor importancia lo que pasa en Santa Fe, Córdoba y Tucumán, donde hay relaciones políticamente más jugosas y redituables desde el plano analítico y que pasan inadvertidas ante los grandes candidatos de Buenos Aires. Lo que dice Alberto de que “no va a traicionar” son todos de la provincia de Buenos Aires. No se los dice al gobernador de Santa Fe o de Salta.

– En relación a la “pérdida de credibilidad” de Alberto Fernández, ¿los tres liderazgos principales del Frente de Todos evalúan lo mismo?

– Ninguno de los tres es distraído, saben perfectamente qué es lo que pasa. Son verdaderamente leales con el Presidente. De pronto pueden entender y secretamente compartir lo que digo yo con imprudencia. Bueno, no se puede ser tan diplomático al extremo de no querer herir una susceptibilidad, como si esperáramos que alguien dijera “el rey esta desnudo”. No solamente está desnudo: ¡no hay rey! Creo que toman conciencia que esto es un problema. Aparte, ni siquiera hice alusión al Olivos Gate y lo que originó toda la ultima situación escandalosa que no está concluida. Seguramente va a tener algunas derivaciones y con situaciones muy pintorescas que son más para un programa de chimentos que yo, por cuestiones culturales, no me quiero meter.El Presidente busca retomar la centralidad de la campañaEl Presidente busca retomar la centralidad de la campaña

– Si surgiera algo como eso, metería más barro al contexto político.

La verdad que si el gobierno del Frente de Todos sale más o menos airoso de esta elección te diría que es para ponerse a creer en los milagros. No han una obra como para que sean admirados o apoyados. Y lo peor, en cierto modo, han resucitado un adversario que estaba prácticamente en la lona. Se equivocaron en las tácticas al no acertar con logros propios, atacan al adversario. Vos podés atacar al adversario cuando estas en una buena situación, cuando estás en una situación muy endeble lo estás rescatando. En otra palabras, este kirchnerismo reinventó a Mauricio Macri como líder, le dio otra vez legitimidad. Pero eso ya sería entrar en la oposición y da para largo.

– Ante una eventual mala elección del Frente de Todos, ¿Qué sector estaría con mayores posibilidades de capitalizar el resultado?

– Algunos se van a enojar con lo que voy a decir, pero la verdad es que esta elección es casi intrascendente. Tres o cuatro diputados más o un senador menos no significan absolutamente nada. “Una golondrina no hace el verano”, como dije en una de mis notas. Pase lo que pase, el Gobierno se tiene que lanzar. Pienso que tiene que ser un parlamento superior: tengo ganas de ver a Randazzo, Manes, a Emilio Monzó, a Vidal. El poder que más creció y existe hoy es el Parlamento, el único lugar en el que se dialoga y hay márgenes de convivencia razonables.

Lo que tiene esta elección es que es una prueba piloto, un ensayo para los próximos aspirantes a la Presidencia. Hay que ver cómo queda Horacio Rodríguez Larreta para competir con su verdadero rival que es Mauricio Macri; y María Eugenia Vidal, que es otra de las candidatas potenciales de su espacio. No creo que un resultado desfavorable lo detenga a Manes. Creo que la Unión Cívica Radical se tonificó al extremo en sus ambiciones y anoto a dos presidenciables posibles del radicalismo, como Facundo Manes y Gerardo Morales, y pienso que pueden armar alguna alianza con el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, que es otro radicalismo. Por el lado del peronismo veremos cómo quedan parados los cinco personajes se sientan en la mesa del poder real: Máximo, “Wado” de Pedro, la doctora (Kirchner), Massa y, a veces, Alberto.


Fuente: https://www.infobae.com/politica/2021/09/01/jorge-asis-nadie-espera-que-el-presidente-traicione-lo-que-esta-pidiendo-es-que-no-lo-dejen-caer/

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