WASHINGTON.- Cuando faltan poco más de dos semanas para la votación en Estados Unidos , aunque las encuestas preelectorales mencionan el apoyo mayoritario hacia el demócrata Joe Biden , el particular sistema electoral norteamericano hace que aún sea impredecible saber quién será el presidente a partir del próximo 20 de enero. Ni siquiera un triunfo demócrata en los estados más poblados puede asegurarle la victoria.

En tiempos recientes ya ocurrió en dos elecciones presidenciales que el candidato más votado no llegó al sillón de la Casa Blanca. La demócrata Hillary Clinton obtuvo 65,8 millones de votos y Donald Trump , 62,9 millones. En 2000, el demócrata Al Gore también recibió más votos que su rival republicano, George W. Bush. Sin embargo, ni Hillary ni Gore se convirtieron en presidentes.

Eso es porque el presidente de Estados Unidos no es elegido directamente por voto popular sino por un colegio de electores . Cada estado tiene un número de electores igual a su número de escaños en el Congreso. El mínimo es tres, y California , el estado más poblado, tiene 55.

Además, 48 estados y el Distrito de Columbia siguen un sistema en el que el ganador se lo lleva todo. Todos los electores son del partido más votado, aunque haya un solo voto de diferencia. (Sólo Maine y Nebraska usan un método diferente).

Hay un total de 538 votos en el colegio electoral y para ganar la elección se necesitan al menos 270 votos.

Todo este sistema hace que no se vea reflejada en la elección del presidente la voluntad mayoritaria especialmente de los estados más poblados: California, con 40 millones de habitantes; Texas, con 29 millones; Florida , con 21 millones, y Nueva York , con 19 millones.

En 2016 en California, tradicional bastión demócrata, Hillary ganó por el 61,5%; Trump obtuvo el 31,5%.

Ese mismo año la elección estuvo bastante reñida en un bastión republicano como Texas; Trump logró el 52,2% y Hillary, 43,2%. Pero los 38 electores del estado fueron para el magnate.

Más ajustada aún fue la elección en Florida, donde hubo poco más de un punto porcentual de diferencia: 47,8% para la demócrata y 49% para el republicano. Pero, de nuevo, los 29 electores fueron para Trump.

Finalmente, en Nueva York, un bastión demócrata, Hillary obtuvo el 59% y Trump, 36,5, y los 29 electores fueron para el Partido Demócrata.

Según las encuestas, para las próximas elecciones del 3 de noviembre, dos de los cuatro estados más poblados tienen un resultado prácticamente asegurado: la victoria de Joe Biden en California (tiene 60% de intención de voto según las encuestas; Trump, 31%), y en Nueva York (57%-32%).

Pero el resultado sería más ajustado en Texas, donde desde 1976 no se impone un demócrata (50% Trump; 45% Biden), y en Florida (51% Biden; 40% Trump).

Más allá de los estados más poblados y el riesgo de que nuevamente el candidato más votado no sea el ganador, hay otros 5 estados llamados estados pendulares, en los que ninguno de los dos partidos tiene el triunfo asegurado. Tres son campos de batalla de los Grandes Lagos donde Trump ganó hace cuatro años por menos de un punto porcentual: Pensilvania (20 electores), Michigan (16) y Wisconsin (10).

Y dos son campos de batalla del sur -además de Florida-, el llamado Sunbelt, donde los márgenes de Trump en 2016 fueron un poco más grandes: Carolina del Norte (15) y Arizona (11).

El tamaño de estos estados y lo reñida que se muestran allí las encuestas preelectorales, los han convertido en los estados con más probabilidades de decidir la presidencia.

https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/elecciones-eeuu-voto-estados-mas-poblados-puede-nid2481554

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